¿Cómo podrían quitar las pensiones a los adultos mayores? ¿Cómo podrían suprimirse las becas a los estudiantes pobres? ¿Cómo volver al lujo en el ejercicio del Gobierno? ¿Cómo regresar a la condonación de impuestos a las grandes corporaciones económicas o financieras? ¿Cómo retornar a la privatización depredadora de los bienes públicos? ¿Cómo lograrían que volviera a imperar la corrupción?, preguntó el presidente Andrés Manuel López Obrador al presentar su Tercer Informe de Gobierno.

Y él mismo se contestó: Un retroceso no sería fácil.

Afirmó que en tres años la administración que encabeza ha trabajado con intensidad y en beneficio del pueblo, lo que permitió sentar las bases de la transformación en México.

“Como lo escribí en la introducción de mi nuevo libro que se llama, precisamente, A la Mitad del Camino, es tan importante lo logrado en este periodo que hasta podría dejar ahora mismo la Presidencia sin sentirme mal con mi conciencia, que es lo que estimo más importante en mi vida”, expresó.

Aseguró que hasta ahora hay importantes avances en el desarrollo del país, se han llevado a cabo cambios y tomado decisiones trascendentales, por lo que resultaría difícil para la oposición y los neoliberales revertir las acciones de justicia social.

El presidente agradeció el respaldo de las y los mexicanos; confió en que, en marzo del próximo año, participarán en la consulta para la revocación de mandato y la mayoría votará a favor de que continúe su periodo constitucional hasta finales de septiembre de 2024.

“Si tengo suerte y termino, creo que vamos a consumar la obra de transformación y no dejaremos ningún pendiente. Cuando esté entregando la banda presidencial solo diré a los cuatro vientos: ¡Misión cumplida! Me voy a Palenque, les dejo mi corazón”, aseveró.

Indicó que los resultados alcanzados, aun durante la crisis sanitaria y económica que provocó la pandemia de COVID-19, se deben al trabajo de servidoras y servidores públicos eficientes, honestos y comprometidos, a quienes instruyó seguir resolviendo las demandas del pueblo.

“No dejamos de trabajar para consumar la Cuarta Transformación de la vida pública de México. Es evidente que si avanzamos y resistimos es porque nos decidimos a enfrentar, en primer término, la peste de la corrupción que tanto daño ha causado a México y a su gente”, subrayó.

El jefe del Ejecutivo sostuvo que no permitir la corrupción y la impunidad ayuda a liberar fondos para el bienestar y el desarrollo.

Así, el 70 por ciento de los hogares de México está inscrito en, cuando menos, un Programa para el Bienestar o se beneficia de alguna manera del presupuesto nacional, mientras que el 30 por ciento de las y los mexicanos con mejores condiciones económicas y de trabajo, pueden seguir progresando, dijo el presidente.

Añadió que en el nuevo régimen se respeta la Constitución, hay legalidad, democracia, libertad, transparencia, respeto a los derechos humanos y se garantiza el derecho a disentir.

El poder público ya no representa a una minoría sino a todas y todos los mexicanos de todas las clases, culturas y creencias. Se gobierna con austeridad y autoridad moral. No se tolera la corrupción ni se permite la impunidad. En la práctica, no hay fueros ni privilegios, se protege la naturaleza, se auspicia la igualdad de género, se repudia la discriminación, el racismo y el clasismo, se fortalecen valores morales, culturales y espirituales, se cuida y se promueve el patrimonio cultural e histórico de México, enfatizó.

Acompañaron al mandatario en el Tercer Informe a la nación, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Claudia Sheinbaum Pardo e integrantes del Gabinete legal y ampliado.